martes, 30 de diciembre de 2025
sábado, 27 de diciembre de 2025
EL EXCESO DE GLUCOSA DAÑA LOS VASOS PEQUEÑOS Y AFECTA OJOS, RIÑONES Y NERVIOS
El exceso de glucosa en la sangre no se queda circulando sin consecuencias: con el tiempo, actúa como un agente dañino para los vasos sanguíneos más pequeños del cuerpo. Cuando los niveles de azúcar se mantienen elevados de forma crónica, la glucosa se adhiere a proteínas y lípidos de las paredes vasculares mediante un proceso llamado glicación. Esto altera la estructura normal de los capilares, los vuelve más frágiles y reduce su capacidad para transportar oxígeno y nutrientes de manera eficiente. Los tejidos que dependen de una microcirculación delicada —como los ojos, los riñones y los nervios— son los primeros en verse afectados.
En los ojos, el daño ocurre a nivel de la retina, una estructura altamente sensible que necesita un flujo sanguíneo constante y preciso. La hiperglucemia debilita los capilares retinianos, provocando microhemorragias, inflamación y pérdida de la barrera vascular. Con el tiempo, el organismo intenta compensar creando vasos nuevos, pero estos suelen ser anormales y frágiles. Este proceso, conocido como retinopatía diabética, puede avanzar de forma silenciosa hasta causar visión borrosa, manchas visuales y, en etapas avanzadas, pérdida parcial o total de la visión.
En los riñones, el exceso de glucosa daña los glomérulos, pequeños filtros encargados de depurar la sangre. La hiperglucemia altera su estructura, aumenta la presión dentro de estos filtros y permite que proteínas que deberían permanecer en la sangre se filtren hacia la orina. Este daño progresivo reduce la capacidad de los riñones para eliminar toxinas y regular líquidos y electrolitos. La nefropatía diabética suele desarrollarse lentamente, sin dolor ni síntomas evidentes, hasta que la función renal ya está comprometida de manera significativa.
Los nervios también dependen de una red de vasos pequeños para recibir oxígeno y nutrientes. Cuando esta microcirculación se deteriora, las fibras nerviosas comienzan a funcionar mal. Además, el exceso de glucosa afecta directamente al metabolismo neuronal, aumentando el estrés oxidativo y la inflamación. El resultado es la neuropatía, que puede manifestarse como hormigueo, entumecimiento, ardor o pérdida de sensibilidad, especialmente en pies y manos. Este daño nervioso no solo genera molestias, sino que aumenta el riesgo de lesiones y complicaciones al pasar desapercibidas.
Controlar los niveles de glucosa es fundamental para proteger la microcirculación. Mantener un buen control metabólico, adoptar una alimentación equilibrada, realizar actividad física regular y acudir a controles médicos periódicos ayuda a prevenir o retrasar estos daños. El exceso de glucosa no causa daño inmediato, pero su efecto acumulativo puede afectar órganos vitales de forma silenciosa. Cuidar el azúcar en sangre es cuidar la vista, los riñones y la integridad del sistema nervioso.
Fuente: American Diabetes Association; Diabetologia; Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism.
miércoles, 24 de diciembre de 2025
¿Cómo te joden los impuestos?
¿Cómo te joden los impuestos?
Ejemplo, si ganas al mes 10 mil pesos, tu patrón está pagando 17 mil pesos, aproximadamente, 10 mil para tí y 7 mil para el gobierno.
O sea, si el gobierno no te robará con impuestos tu sueldo pudiera ser de 17 mil. Te descuentan para el IMSS que no sirve, ISR pero no hay seguridad, ni educación, ni nada útil para tí. Esos 7 mil que podrías tener en tu sueldo sirven para regalar dinero a estudiantes que no estudian, para los que no estudian y no trabajan, para mantener políticos.
domingo, 21 de diciembre de 2025
POR QUÉ EL ENOJO CONSTANTE MANTIENE A TU CUERPO EN ESTADO DE INFLAMACIÓN
El enojo constante no es solo una emoción pasajera: cuando se vuelve habitual, mantiene al cuerpo en un estado de inflamación crónica de bajo grado. Cada episodio de ira activa los mismos mecanismos biológicos que una amenaza real. El cerebro interpreta el enojo como peligro y pone en marcha la respuesta de estrés, liberando adrenalina, noradrenalina y cortisol. Cuando esta activación ocurre de forma repetida, el organismo no logra volver completamente al equilibrio, y la inflamación se vuelve persistente.
Desde el punto de vista fisiológico, el enojo activa el sistema nervioso simpático, elevando la frecuencia cardíaca, contrayendo los vasos sanguíneos y desviando energía hacia la supervivencia inmediata. Este estado reduce la actividad del sistema parasimpático, encargado de la reparación y la regeneración. Como resultado, el cuerpo permanece en “modo defensa”, lo que favorece la liberación continua de citoquinas proinflamatorias, sustancias que el sistema inmune utiliza para responder a amenazas, pero que en exceso dañan tejidos sanos.
El cortisol juega un papel clave en este proceso. Aunque tiene efectos antiinflamatorios a corto plazo, su elevación crónica por enojo repetido genera resistencia al cortisol. Esto significa que las células inmunes dejan de responder correctamente a su señal reguladora, permitiendo que la inflamación se mantenga activa sin control. Este fenómeno explica por qué personas que viven con enojo constante pueden desarrollar dolores musculares, rigidez articular, molestias digestivas y fatiga persistente sin una causa médica clara.
Además, el enojo sostenido impacta en el intestino, uno de los principales centros inmunológicos del cuerpo. El estrés emocional altera la microbiota y aumenta la permeabilidad intestinal, permitiendo el paso de sustancias inflamatorias a la sangre. Este proceso refuerza la inflamación sistémica y envía señales constantes de alarma al cerebro a través del eje intestino–cerebro, cerrando un círculo de irritación emocional e inflamación física.
A nivel cardiovascular, el estado inflamatorio inducido por el enojo daña el endotelio vascular, favoreciendo la rigidez arterial y el aumento de la presión arterial. En el cerebro, la inflamación crónica afecta la plasticidad neuronal, reduce la claridad mental y aumenta la reactividad emocional, haciendo que la persona sea aún más propensa a irritarse. El cuerpo aprende a vivir inflamado cuando la emoción no se regula.
Regular el enojo no significa reprimirlo, sino procesarlo y liberarlo de forma saludable. Respiración profunda, actividad física, expresión emocional, pausas conscientes y trabajo emocional reducen la activación del sistema de estrés y permiten que la inflamación disminuya. Cuando el enojo se calma, el cuerpo deja de pelear consigo mismo. La inflamación no siempre empieza en el cuerpo; muchas veces empieza en una emoción sostenida.
Fuente: Psychoneuroendocrinology; Journal of Behavioral Medicine; Brain, Behavior, and Immunity.
martes, 25 de noviembre de 2025
CÓMO EL ESTRÉS PROLONGADO DEBILITA EL SISTEMA INMUNOLÓGICO
El estrés es una respuesta natural diseñada para protegernos en momentos de peligro. Sin embargo, cuando se vuelve prolongado, deja de ser un mecanismo útil y se convierte en un agente silencioso que deteriora la salud, especialmente la del sistema inmunológico. Vivir en alerta constante altera hormonas, agota defensas y deja al organismo vulnerable frente a virus, bacterias e inflamación crónica.
Todo comienza en el eje hipotálamo–hipófisis–suprarrenal (HHS), el centro de mando del estrés. Cuando el cuerpo percibe una amenaza —real o emocional— libera cortisol, la hormona encargada de activar el estado de supervivencia. En situaciones normales, el cortisol sube rápidamente y luego vuelve a equilibrarse. Pero bajo estrés prolongado, se mantiene elevado durante horas o días, interfiriendo directamente con las células del sistema inmune.
El cortisol alto inhibe la producción de linfocitos, reduce la formación de anticuerpos y disminuye la capacidad del organismo para identificar y eliminar patógenos. También altera la función de macrófagos y células NK, piezas clave en la defensa contra virus y células anómalas. Como resultado, el sistema inmune se vuelve lento y menos eficiente. Es por eso que las personas sometidas a estrés crónico se enferman con mayor facilidad, tardan más en recuperarse y presentan infecciones recurrentes.
El estrés prolongado también genera inflamación sistémica de bajo grado. Aunque el cortisol inicialmente bloquea la inflamación, su exceso termina causando el efecto contrario: una activación inmune desordenada que desgasta al organismo. Este estado inflamatorio favorece enfermedades cardiovasculares, problemas digestivos, trastornos autoinmunes y afectación del estado de ánimo.
A nivel intestinal —donde vive cerca del 70% del sistema inmunológico— el estrés altera la microbiota, reduce la diversidad bacteriana y aumenta la permeabilidad intestinal. Un intestino inflamado permite que toxinas y moléculas proinflamatorias pasen al torrente sanguíneo, activando al sistema inmune de manera excesiva y desorganizada. Con el tiempo, esta hiperactivación se traduce en fatiga inmunológica y menor capacidad para combatir infecciones.
El sueño también se ve afectado. El estrés dificulta la producción de melatonina, lo que reduce el descanso profundo y disminuye la reparación inmunológica que ocurre por la noche. Menos sueño significa menos células inmunes activas, más inflamación y un sistema defensivo debilitado.
👉Los efectos se sienten en el día a día:
👉resfríos frecuentes,
👉alergias más intensas,
👉digestión inestable,
👉inflamación persistente,
👉cansancio extremo,
👉cambios de humor,
👉baja resistencia ante enfermedades.
La buena noticia es que el sistema inmune es altamente recuperable. Practicar respiración profunda, regular el sueño, caminar, reducir estimulantes, fortalecer la alimentación y crear espacios de calma reduce el cortisol y permite que las defensas vuelvan a funcionar de forma óptima.
En conclusión, el estrés prolongado no solo agota la mente… desarma al sistema inmunológico.
Cada día viviendo en alerta le resta fuerza a tus defensas y aumenta la vulnerabilidad del cuerpo.
Porque recuperar la calma es, también, recuperar tu capacidad natural para protegerte.
El exceso de azúcar en el cerebro.
EL AZÚCAR EN EXCESO ALTERA LA COMUNICACIÓN ENTRE TUS NEURONAS
El cerebro depende de la glucosa como su principal fuente de energía, pero cuando el consumo de azúcar es excesivo y frecuente, este equilibrio se rompe y comienzan a producirse alteraciones profundas en la forma en que las neuronas se comunican entre sí. A diferencia del azúcar natural presente en frutas, el azúcar refinado provoca picos rápidos de glucosa en sangre que obligan al páncreas a liberar grandes cantidades de insulina para estabilizarla. Estas fluctuaciones constantes afectan la sensibilidad de las neuronas a la insulina, una hormona que también regula funciones cognitivas importantes como la memoria, la atención y el aprendizaje. Cuando las neuronas se vuelven resistentes a la insulina, su capacidad de transmitir señales se vuelve más lenta y menos eficiente.
El exceso de azúcar produce además inflamación en el tejido cerebral, aumentando la liberación de citoquinas proinflamatorias que dañan las conexiones sinápticas. Las sinapsis —los puntos donde las neuronas se comunican mediante neurotransmisores— son extremadamente sensibles a la inflamación. Cuando este proceso se vuelve crónico, la sinapsis pierde estabilidad, disminuye la plasticidad neuronal y se afecta la capacidad del cerebro para adaptarse, crear nuevas conexiones y mantener las existentes. Esta pérdida de plasticidad se asocia a dificultades de memoria, problemas de concentración, irritabilidad y mayor riesgo de deterioro cognitivo.
El azúcar también interfiere con la producción de neurotransmisores clave como la dopamina, generando una estimulación repetida del sistema de recompensa. Esto provoca que el cerebro busque más azúcar para obtener el mismo nivel de placer, creando un patrón de dependencia que agrava aún más la desregulación neuronal. Al mismo tiempo, los niveles altos de glucosa favorecen la formación de radicales libres, sustancias que dañan directamente las membranas y estructuras internas de las neuronas, acelerando su envejecimiento.
Reducir el consumo de azúcar refinada y reemplazarla por opciones naturales permite recuperar la sensibilidad neuronal, disminuir la inflamación y restaurar la comunicación sináptica. Consumir alimentos ricos en antioxidantes, grasas saludables y fibra ayuda a estabilizar la glucosa y proteger el cerebro de los daños producidos por los picos de azúcar. La mente funciona mejor cuando el combustible es estable: demasiado azúcar no solo altera el cuerpo, también confunde al cerebro y rompe la armonía de sus conexiones más importantes.
Fuente: Nature Neuroscience; Journal of Neuroinflammation; Frontiers in Endocrinology.
El exceso de glucosa ¿cómo daña el azúcar?
El EXCESO DE AZÚCAR en la sangre provoca un fenómeno bioquímico silencioso pero profundamente dañino llamado glicación, un proceso en el que las moléculas de glucosa se adhieren de manera no controlada a proteínas, lípidos y estructuras celulares. A diferencia de reacciones metabólicas normales y reguladas, la glicación ocurre sin intervención enzimática y genera compuestos tóxicos conocidos como productos finales de glicación avanzada (AGEs). Estos AGEs alteran la estructura y función de las células, volviéndolas más rígidas, menos eficientes y acelerando su envejecimiento.
La glicación afecta especialmente a tejidos donde las moléculas tienen un tiempo de vida prolongado, como el colágeno de la piel, los vasos sanguíneos, las articulaciones y diversas proteínas estructurales. Cuando el azúcar se une a estas moléculas, las vuelve frágiles, rígidas y difíciles de reparar. En la piel, por ejemplo, los AGEs deterioran el colágeno y la elastina, produciendo pérdida de firmeza, arrugas prematuras y envejecimiento visible. Pero este daño no es solo estético: también impacta órganos internos, arterias, riñones y visión, acelerando procesos degenerativos.
A nivel vascular, la glicación endurece las paredes de los vasos sanguíneos y disminuye su capacidad para expandirse adecuadamente, favoreciendo la arterioesclerosis y la hipertensión. En los riñones, los AGEs dañan los filtros glomerulares, interfiriendo con la capacidad de depurar toxinas. En el cerebro, generan inflamación y estrés oxidativo que afectan la memoria y aumentan el riesgo de deterioro cognitivo. Además, este proceso disminuye la eficiencia de enzimas, anticuerpos y hormonas, dificultando que el organismo mantenga un metabolismo equilibrado.
Este impacto se incrementa notablemente cuando el consumo habitual de azúcar es alto y sostenido. Los picos frecuentes de glucosa —provenientes de azúcares añadidos, harinas refinadas, bebidas azucaradas y ultraprocesados— elevan la probabilidad de glicación y aceleran la formación de AGEs. Esto no solo contribuye al envejecimiento prematuro, sino que favorece resistencia a la insulina y enfermedades como diabetes tipo 2, donde los niveles elevados de glucosa amplifican aún más este daño.
El cuerpo tiene mecanismos para combatir los AGEs, pero cuando la carga de azúcar es excesiva, estos sistemas se saturan. Mantener niveles estables de glucosa, priorizar alimentos reales, reducir ultraprocesados, aumentar el consumo de antioxidantes naturales y realizar actividad física regular son estrategias efectivas para minimizar la glicación y proteger la salud celular.
En conclusión, el exceso de azúcar no solo influye en el peso o en la energía diaria, sino que desencadena un proceso químico que endurece, daña y envejece las células desde su interior. Controlar el consumo de azúcar es una de las decisiones más importantes para preservar la juventud celular, proteger los órganos y mantener un metabolismo saludable a largo plazo.
domingo, 16 de noviembre de 2025
LA MEJOR LISTA DE LOFI HIP HOP
1.- EMBARCO.- REFLECATIONS
2.- THAT´S COOL .- DAYS LIKE THIS
3.- KAINBEATS.- LONELY VIEWS IN THE PARK
4.- BETTER TOMORROW.- SIBERIAN CHILL
5.- BETTER TOMORROW.- ABUDANT
6.- ALLEN IVERSON.- SAVED FOR SUNSET
7.- Inochi No Namae (Spirited Away but it's lofi)
8.- Sunless Sky .- Ayzic
9.- coldbrew - Lakeside Picnic
10.- Cosmonkey - Evening Ocean
11.- Kainbeats, softy & Brxvs - Whiskey and a Candle
12.- Nature Valley .- Bcalm
13- Hazy Year, C4C - Melted
14.- Flowers - Ak.U
15.- Windfall .- kirikoukiri .- c4c
16.- Late Night Drinks - lazy elias
sábado, 20 de septiembre de 2025
sábado, 9 de agosto de 2025
𝐄𝐥 𝐇𝐎𝐆𝐀𝐑 𝐄𝐒 𝐋𝐀 𝐏𝐑𝐈𝐌𝐄𝐑𝐀 𝐄𝐌𝐏𝐑𝐄𝐒𝐀.
Y si no funciona… no funciona nada.
Porque escúchame bien:
No puedes construir un imperio en la calle mientras tu casa es un campo de batalla.
No puedes hablar de riqueza si tu pareja y tú ni siquiera saben cuánto entra y cuánto sale al mes.
No puedes soñar con libertad financiera cuando en tu propia cama reina el caos, el desorden y las discusiones por dinero.
El hogar funciona con las mismas reglas que cualquier empresa seria:
Presupuesto.
Metas claras.
Estrategia financiera.
Compromiso total de los socios.
Una sola economía. Una sola visión. Un solo plan.
Si tu pareja piensa “lo mío es mío y lo tuyo es tuyo”...
Están jugando a ser solteros con contrato de matrimonio.
Eso no es un hogar. Eso es un experimento destinado al fracaso.
Y cuidado con esto:
Hay infidelidad física, sí.
Pero también existe la infidelidad financiera.
Y es igual de destructiva.
Ocultar deudas.
Mentir sobre ingresos.
Esconder compras.
Derrochar a escondidas.
Todo eso es traición.
Todo eso rompe la confianza.
Todo eso destruye familias.
Donde no hay orden financiero, hay peleas, estrés, ansiedad, desconfianza y separación.
Lo que empieza con “nomás me compré esto sin decirle”…
Termina en “esto no funciona, mejor nos separamos.”
Porque créeme…
El amor NO sobrevive cuando la deuda, el caos y la mediocridad se sientan todos los días en la mesa.
Una pareja que no sabe administrar… está condenada a sobrevivir, no a prosperar.
¿Quieres un hogar fuerte?
Que cada peso tenga nombre y propósito.
Que cada gasto se hable.
Que cada decisión se tome en equipo.
Que las metas sean de los dos.
Porque si los dos reman hacia el mismo puerto… el barco avanza.
Pero si uno rema y el otro agujerea el bote… se hunden juntos.
No se trata de quién gana más.
No se trata de quién aporta más.
Se trata de remar juntos, de construir juntos, de proteger el hogar como si fuera la empresa más importante de tu vida.
miércoles, 16 de julio de 2025
CUANDO UN PADRE MUERE...
CUANDO UN PADRE MUERE…
Cuando un padre muere, no solo se va él.
Se va tu raíz, tu roca, tu escudo.
Se va esa voz firme que te regañaba con cariño,
ese silencio que te cuidaba sin palabras,
ese abrazo torpe, pero lleno de amor.
Cuando un padre muere, el mundo no lo nota…
pero el tuyo se rompe.
Y ya nada vuelve a sonar igual.
La casa se siente más grande.
El café sabe más amargo.
Y hay una silla vacía que grita en cada comida.
Te das cuenta de que su presencia era más fuerte de lo que imaginabas,
que su forma de amar, callada y constante, te sostenía sin que lo notaras.
Cuando un padre muere, entiendes todo lo que no dijiste.
Te arrepientes de haber colgado tan rápido,
de no haberlo abrazado más fuerte,
de no haberle preguntado más sobre su vida.
Empiezas a repetir sus frases sin darte cuenta.
Empiezas a entender sus silencios.
Empiezas a extrañar incluso sus defectos.
Y de pronto, lo ves…
en tu manera de caminar,
en tus arranques de carácter,
en cómo sostienes una herramienta o pagas en la tienda.
Te sigue cuidando desde lo invisible.
Te acompaña en cada decisión difícil.
Te habla bajito cuando nadie más escucha.
Porque cuando un padre muere…
no se va del todo.
Se queda en ti.
miércoles, 9 de julio de 2025
OPINIÓN: EL TREN ELÉCTRICO: UN BRUTAL ENGAÑO AL PUEBLO Y AL ESTADO DE CAMPECHE.
Por: Víctor Alberto Améndola Avilés
Robo, saqueo, despilfarro y corrupción.
Segundo apunte.
Me acaban de mandar este cálculo.
En la idea de que el Tren pueda ser autofinanciable y en algún momento se pueda recuperar la inversión.
La obra costó $4.2 mil millones de pesos.
Datos oficiales.
del Tren = $18.00
Si el costo del pasaje fuera de $18.00 necesitaríamos 233’333,333 Usuarios para recuperar el costo de la obra.
Sí, leyó Ud bien:
Doscientos treinta y tres millones de pasajeros…
Una barbaridad.
Eso es:
Dos millones de personas por 117 años.
166,667 pasajeros por mes.
SIN contar gastos de operación.
Es una bestialidad lo que estos soberanos infelices han hecho dilapidando tal cantidad de dinero.
Nadie en el pasado se había robado tanto dinero. Nadie nadie nadie.
Esta obra quedará marcada ya para siempre como la creación de MAYOR saqueo en TODA la historia del Estado de Campeche.
Una obra INÚTIL, INSERVIBLE e INVIABLE.
El “Relleno sanitario” de Eugenio Echeverría y cualquier obra de cualquier gobierno interior palidece de rubor ante el brutal despilfarro que hizo esta gente.
Servidos.
V. Améndola
Rōnin
miércoles, 2 de julio de 2025
Los niños necesitan a su papá
Todos repiten lo mismo: “Es que los niños necesitan a su papá…”
Pero pocos entienden lo que eso realmente significa.
Porque un niño no necesita a un hombre que solo firme el acta de nacimiento,
ni a alguien que aparezca una vez al mes con una bolsa de dulces o un depósito por obligación.
Un niño necesita a un papá de verdad.
Uno que esté presente no solo en cuerpo, sino con el corazón.
Que sepa escuchar, que abrace sin que se lo pidan, que dé amor sin condiciones.
Un papá que no solo aporte dinero, sino tiempo, palabras, apoyo, cariño.
Que no desaparezca cuando hay problemas, ni se haga el ocupado cuando su hijo solo quiere contarle cómo le fue en el día.
Un papá que entienda que criar a un hijo no es un favor, es una responsabilidad.
Que ser padre no es aparecer cuando conviene, sino estar siempre: en lo bueno, en lo difícil, en lo cotidiano.
Porque los hijos no crecen recordando cuánto ganabas,
ni cuántos regalos les diste…
Ellos van a recordar si estabas.
Si podían buscarte en la noche cuando tenían miedo.
Si les ponías atención cuando hablaban.
Si les diste un abrazo cuando estaban tristes.
Si se sintieron importantes para ti.
No se trata de tener el título de “papá”,
se trata de honrarlo todos los días con tu presencia, tu amor y tu ejemplo.
Porque cuando un niño crece sintiéndose querido y protegido por su padre,
ese amor se le queda en el alma para siempre.
miércoles, 25 de junio de 2025
ANALOGÍA DEL CAPIBARA
Dicen que el capibara no le tiene miedo a nada… pero no porque sea valiente.
Es porque no pelea con nadie.
No corre.
No grita.
No se altera.
Solo camina… como si nada pudiera tocarlo.
Se mete entre cocodrilos como si fueran viejos amigos.
Pasa al lado de depredadores… como quien va a comprar tortillas.
Y nadie lo ataca.
Nadie lo molesta.
Nadie lo toca.
Y no porque sea el más fuerte…
sino porque no amenaza a nadie.
No impone respeto con gruñidos, ni con garras, ni con fuerza.
Lo impone con su calma.
Tiene esa energía que desarma.
Esa paz que se contagia.
Esa presencia que hace que hasta el más agresivo… se tranquilice.
Y tal vez por eso todos lo buscan:
las aves, los monos, los patos, hasta los depredadores.
Porque estar cerca de un capibara… te baja el ruido de la cabeza.
Y es que no se trata de ser invencible…
sino de ser tan tranquilo, que nadie quiera hacerte daño.
El capibara no odia.
No se enoja.
No se mete con nadie.
Solo vive.
En paz.
Sin prisa.
Sin miedo.
Y a veces, lo que más falta nos hace no es ser más fuertes…
sino parecernos un poco más a él.
—Susana Rangel 🐾☕️✍️💬
















